Si tienes problemas con la privacidad de tus fotos solo tienes que decirlo

Publicar fotos sin permiso

 

Piensa en estas cuatro palabras “publicar fotos sin permiso”. Se refieren a una acción que puede llevarte como mucho cinco minutos y que, sin embargo, pueden acarrear unas consecuencias que durarán toda una vida.

¿Exagero? Echando un vistazo a los titulares parece que no tanto, todavía resuenan los ecos mediáticos -y el olor a carroña que atrae a curiosos y curiosas- de la historia de Verónica. Esa mujer que, con tan solo 32 años, se ha quitado la vida por no poder más con los murmullos y presiones tras la difusión de un vídeo íntimo grabado hace cinco años.

Pero la historia de la trabajadora de Iveco no es el único caso, aunque haya dado más que hablar por su fatal desenlace. Seguro que todos recordamos el procesamiento del jugador del Eibar y dos ex miembros del equipo por la difusión de un vídeo sexual en contra de la voluntad de la mujer que aparecía en él. O, con tintes políticos de por medio, el vídeo erótico de la concejal de los Yébenes (Toledo), Olvido Hormigos, por el que acabó dimitiendo.

Y, quizá lo más preocupante, todos esos casos con menores involucrados. ¿Quién nos iba a decir que nacer con el smartphone debajo del brazo no tendría consecuencias? No paséis por alto titulares como los de esta noticia: se investiga la difusión de fotos íntimas de más de 55 menores subidas a internet por niños.

En este contexto surgen dos preguntas clave: “¿Por qué?” Y la que más puede interesar ahora mismo al lector, “¿Cómo puedo evitar que esto me pase a mí?”

En este post reflexionaremos qué hacer en caso de que alguien decida publicar fotos sin permiso que afecten a tu intimidad. Del mismo modo, intentaremos dar respuesta a cómo evitar estos casos.

 

¿Qué hacer si alguien ha publicado una foto mía sin permiso?

Lo primero que tienes que saber es que el Código Penal especifica una pena de entre tres meses y un año de cárcel por la difusión de imágenes -íntimas o no- sin la autorización de la persona afectada. Existen todo tipo de agravantes en este contexto, aunque ten siempre en mente que publicar imágenes sin permiso se considera un delito grave aunque se haya dado consentimiento para realizarlas. Del mismo modo, tampoco es aceptable aunque hayas sido tú quién ha enviado la foto.

Este último aspecto es una reforma que se introdujo en el Código Penal a partir de 2015. Ya que, hasta entonces el delito de la difusión de imágenes íntimas sólo se consideraba como tal si se habían tomado en un lugar privado sin autorización expresa del protagonista o si las fotografías habían sido robadas.

Del mismo modo, has de tener también en cuenta que la pena se agravará aún más si los hechos son cometidos por una persona que tenga una relación de afectividad con la víctima (sí, en el caso del sexting se aplicará este agravante), cuando esta sea menor de edad o tenga algún tipo de necesidad especial o si se ha realizado buscando algún tipo de fin lucrativo.

 

¿Cómo localizar al propietario de las imágenes?

Una opción si el vídeo o imagen ha sido publicado en una cuenta o dominio determinado es utilizar alguna herramienta para descubrir de quién se trata. Tras localizarle, puedes pedirle que retire las imágenes o, en el caso de que sean redes como Facebook o YouTube, puedes denunciar el uso de la foto.

Para analizar dominios nosotros te recomendamos whois.net. Ahí encontrarás datos sobre la ID del dominio, cuando se ha creado e información para registrar un abuso.

Del mismo modo, si quieres saber de dónde proviene cualquier foto que aparezca en internet puedes utilizar Google Reverse Image Search. Tan solo tendrás que subir la fotografía para descubrir en qué dominios aparece y así rastrear su origen.

 

¿Cómo evitar estos casos?

Quizá, la primera respuesta que se nos venga a la mente cuando alguien pregunte cómo evitar que se publique una foto comprometida sin nuestro permiso sea “no te hagas ese tipo de fotografías”. Pero, como suele decirse: “quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

Vivimos inmersos en un universo digital, en el mundo del share, de los “me gusta”, de la inmediatez. Estamos tan acostumbrados a compartirlo todo… Mostramos nuestros desayunos, las horas que nos quedan para salir de la oficina, la esperada cerveza en una terraza, nuestras reacciones a las reacciones a una reacción sobre el final de una esperada serie… Lo hacemos impulsivamente, sin pensar en las consecuencias. Dejamos una huella digital prácticamente imborrable que se corre como la pólvora de de una punta del mundo al otro. Y, a veces, solo a veces, no tomamos la decisión acertada.

Dejar que nos graben o compartir algo con una persona que creíamos de confianza nos lleva solo un clic. Sin embargo, puede tener muchas consecuencias pero… ¿Por qué unas veces las tiene y otras no?

Precisamente la clave está en la confianza, en la responsabilidad compartida. El cómo evitar estos casos no se encuentra tanto en no hacerse la foto para alguien sino en publicarla.

Todos y cada uno de nosotros tenemos una responsabilidad moral con los demás. Y la clave está precisamente en no alimentar a esa bestia que es el compartir. Pensadlo solo un momento, ¿qué pasaría si nadie compartiese la foto? Si al recibir una imagen en nuestro grupo de whatsapp en vez de contestar con una risa y reenviar al siguiente reprochamos la acción… ¿Qué ocurría si lo hiciésemos todos?

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